Mostrando entradas con la etiqueta Otros temas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Otros temas. Mostrar todas las entradas
domingo, 26 de diciembre de 2010
El poder de la visualización de datos
Hasta qué nivel una información puede ser interpretada a través de gráficos y animaciones increíbles? Esta pregunta la hice al ver un proyecto animado que habla sobre la naturaleza de los números.
Un tema aparentemente simple requiere de tanto esfuerzo visual en su presentación final? Pienso que sí, pero no muchos entienden por qué.
La mayoría de las informaciones ilustradas o animadas en el país tocan temas calientes como la caída de un avión o algo más cercano como el proceso de rescate de los 33 mineros chilenos, que mucho se vieron para esos días.
Pero temas más fríos son relegados por falta de espacio o falta de motivación por ser apuestas de poco impacto social, al menos es lo que yo percibo en los medios venezolanos.
Recomiendo que echen un vistazo a algunos proyectos de visualización de datos que manejan temas no tan trascendentales, pero útiles y aplicables a través de los años.
Imperdible: Ocho citas claves para periodistas modernos
Novedad: The Guardian estrena sección de visualización de datos
Foro: Diseño de la información y visualización de datos
Etiquetas:
Infografías,
Otros temas,
Periodismo,
Reflexiones,
Videos
lunes, 17 de mayo de 2010
No basta con decirlo, hay que saberlo decir
¿Les ha ocurrido que una persona, muy cercana a ustedes, intenta darles una recomendación de esas “absolutas” y terminas descubriendo que no tiene ni remota idea de lo que dice?
Hay gente que en verdad cree tener al chivo agarrado por la barba y me asombra la “seguridad” con la que opinan.
Este fin de semana aprendí que se trata de un error muy común en las personas que no ven las fallas que rodean su existencia. No son capaces de resolver algo tan simple como reprender a un hijo y así intentan salvar al mundo.
Hay un proverbio chino que reza: “Si quieres hacer grandes cosas, primero da tres vueltas alrededor de tu casa”. Describe perfectamente mi punto.
A menos de tres meses de mi matrimonio, un grupo de personas ha aparatado tiempo en su apretada agenda para hacer pronósticos en mi futuro conyugal. Tipo “parlay”, las apuestas giran entorno al año de duración.
Aunque son ajenos a todo este entorno web, espero que estas líneas sean interpretadas por estas personas tal cual las escribo a continuación: “No como con el decir de la gente”.
En menos de dos años, tres matrimonios de contemporáneos en mi familia han terminado en fracaso. Con este antecedente, ya el conglomerado al que me refiero trata de zanjar el camino que yo mismo debo recorrer sin asistencia de terceros.
Comprendo que una que otra ayuda no está de más, pero reconozco de inmediato cuando sienten regocijo por las frases “intencionadas” que ofrecen a modo de consejos.
Una estrategia del periodismo, y gracias Dios por darme la oportunidad de comprender la fuerza de las palabras, es que no basta con querer dar un mensaje, tienes que saber cómo llegar a tu receptor. Creo que el Manual de Carreño toca también este tema en algunas de sus páginas.
Otro proverbio, “si lo que vas a decir es menos útil que el silencio, entonces quédate callado”, sirve para quienes no saben medir sus palabras.
Vale agregar un poco de modestia y análisis a la hora de expresar un sentimiento. Tener una “buena intención” no es suficiente razón para intervenir en los asuntos de los demás, a menos que de verdad tengan algo bueno que decir.
Paciencia, constancia. Mi filtro de los malos deseos está más que instalado y activo. Para aquellos que buscan sembrar dudas, me parece que he decidido que no lo lograrán.
Hay gente que en verdad cree tener al chivo agarrado por la barba y me asombra la “seguridad” con la que opinan.
Este fin de semana aprendí que se trata de un error muy común en las personas que no ven las fallas que rodean su existencia. No son capaces de resolver algo tan simple como reprender a un hijo y así intentan salvar al mundo.
Hay un proverbio chino que reza: “Si quieres hacer grandes cosas, primero da tres vueltas alrededor de tu casa”. Describe perfectamente mi punto.
A menos de tres meses de mi matrimonio, un grupo de personas ha aparatado tiempo en su apretada agenda para hacer pronósticos en mi futuro conyugal. Tipo “parlay”, las apuestas giran entorno al año de duración.
Aunque son ajenos a todo este entorno web, espero que estas líneas sean interpretadas por estas personas tal cual las escribo a continuación: “No como con el decir de la gente”.
En menos de dos años, tres matrimonios de contemporáneos en mi familia han terminado en fracaso. Con este antecedente, ya el conglomerado al que me refiero trata de zanjar el camino que yo mismo debo recorrer sin asistencia de terceros.
Comprendo que una que otra ayuda no está de más, pero reconozco de inmediato cuando sienten regocijo por las frases “intencionadas” que ofrecen a modo de consejos.
Una estrategia del periodismo, y gracias Dios por darme la oportunidad de comprender la fuerza de las palabras, es que no basta con querer dar un mensaje, tienes que saber cómo llegar a tu receptor. Creo que el Manual de Carreño toca también este tema en algunas de sus páginas.
Otro proverbio, “si lo que vas a decir es menos útil que el silencio, entonces quédate callado”, sirve para quienes no saben medir sus palabras.
Vale agregar un poco de modestia y análisis a la hora de expresar un sentimiento. Tener una “buena intención” no es suficiente razón para intervenir en los asuntos de los demás, a menos que de verdad tengan algo bueno que decir.
Paciencia, constancia. Mi filtro de los malos deseos está más que instalado y activo. Para aquellos que buscan sembrar dudas, me parece que he decidido que no lo lograrán.
lunes, 10 de mayo de 2010
La Ley de la Atracción y el Banco de Favores
A menudo siento que las metas que me propongo llegan solas, sin el menor esfuerzo de mi parte y en los momentos más oportunos.
No me refiero a que tenga una especie de don de estar bien con el destino. Me refiero más bien a que recibo lo que doy a diario, a veces sin esperar alguna respuesta.
En dos libros muy diferente por su género, aprendí que en la vida se logra lo que quieres por la Ley de la Atracción o por el Banco de Favores.
La primera, sencillamente detallada en el libro El Secreto, escrito por Rhonda Byrne, establece que tu estado mental debe estar acorde con lo que deseas. Actúa como si la vida tuviera en su agenda todo listo para darte en su momento lo que te toca.
Cuando desesperas, cuando envidias, cuando evades, cuando te molestas, cuando te deprimes, cuando te escondes, cuando ocultas, cuando engañas, cuando haces daño... Todo esa acción se convierte en efectos negativos que salen a flote cuando menos lo esperas.
En los instantes más precarios, sustituye todo lo malo con pensamientos y acciones positivas. Es algo que ejecuto a diario y no es que practico alguna religión en especial, se trata de una manera de analizar y reflexionar las situaciones que ha dado sus frutos en el último año.
Lo segundo, es el Banco de Favores. Un concepto menos espiritual y mental, pero más práctico.
En el libro El Zahir, Paulo Coelho explica que su carrera le dio muchos beneficios. Para gozar de ellos pensó en este banco donde depositas acciones que luego retornan a tu favor.
Prestar o donar dinero, "sacar las patas del barro" a alguien, dar la cola a un compañero, quedarte unos minutos más de lo establecido en el trabajo, decidir pensando en ti o otros más, todas son acciones que se traducen en depósitos que llenan esa cuenta bancaria.
Cuando sientas que aquellos a quienes beneficias abusan de tu propósito, sácalos de tu camino y sigue adelante. Con el tiempo, sólo gente merecedora de ti estará contigo.
Por lo pronto, en esta etapa experimental de mi carrera y de mi vida, pienso y actúo en función de estos dos principios.
Es tan fácil como levantarte un día y decidir que hoy sí daré inicio a una forma distinta de ver y digerir lo que ocurre a mi alrededor, de una manera irreverente de analizar tu pasado y dejar atrás los errores que podrías cometer en el futuro.
Prometo que este desvío temático no se repetirá a menos que vuelva a sentir la necesidad de mostrar a alguien que el mundo va más allá de un "yo quiero" o "yo merezco".
No me refiero a que tenga una especie de don de estar bien con el destino. Me refiero más bien a que recibo lo que doy a diario, a veces sin esperar alguna respuesta.
En dos libros muy diferente por su género, aprendí que en la vida se logra lo que quieres por la Ley de la Atracción o por el Banco de Favores.
La primera, sencillamente detallada en el libro El Secreto, escrito por Rhonda Byrne, establece que tu estado mental debe estar acorde con lo que deseas. Actúa como si la vida tuviera en su agenda todo listo para darte en su momento lo que te toca.
Cuando desesperas, cuando envidias, cuando evades, cuando te molestas, cuando te deprimes, cuando te escondes, cuando ocultas, cuando engañas, cuando haces daño... Todo esa acción se convierte en efectos negativos que salen a flote cuando menos lo esperas.
En los instantes más precarios, sustituye todo lo malo con pensamientos y acciones positivas. Es algo que ejecuto a diario y no es que practico alguna religión en especial, se trata de una manera de analizar y reflexionar las situaciones que ha dado sus frutos en el último año.
Lo segundo, es el Banco de Favores. Un concepto menos espiritual y mental, pero más práctico.
En el libro El Zahir, Paulo Coelho explica que su carrera le dio muchos beneficios. Para gozar de ellos pensó en este banco donde depositas acciones que luego retornan a tu favor.
Prestar o donar dinero, "sacar las patas del barro" a alguien, dar la cola a un compañero, quedarte unos minutos más de lo establecido en el trabajo, decidir pensando en ti o otros más, todas son acciones que se traducen en depósitos que llenan esa cuenta bancaria.
Cuando sientas que aquellos a quienes beneficias abusan de tu propósito, sácalos de tu camino y sigue adelante. Con el tiempo, sólo gente merecedora de ti estará contigo.
Por lo pronto, en esta etapa experimental de mi carrera y de mi vida, pienso y actúo en función de estos dos principios.
Es tan fácil como levantarte un día y decidir que hoy sí daré inicio a una forma distinta de ver y digerir lo que ocurre a mi alrededor, de una manera irreverente de analizar tu pasado y dejar atrás los errores que podrías cometer en el futuro.
Prometo que este desvío temático no se repetirá a menos que vuelva a sentir la necesidad de mostrar a alguien que el mundo va más allá de un "yo quiero" o "yo merezco".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

