viernes, 28 de mayo de 2010

¿Cómo redactar un título informativo ideal para internet?

Desde que el periodismo era oficio hasta evolucionar a profesión, el título informativo siempre ha dado de qué hablar. Hay tanta tela que cortar que me tomaría una tesis reseñar el uso que se la ha dado, a través de los años.

Como no tengo tiempo ni ganas para presentarles un trabajo tan monumental, me limito a hablar sobre el título informativo ideal para internet.

Hay cien formas de hacer llegar una noticia: vía tweet, estado de Facebook, mensaje instantáneo, mensaje de texto, mensaje multimedia, RSS, correo electrónico o resultados en Google, son algunos de los canales que usa un usuario para informarse.

Si eres periodista, la lógica te llevaría a optar por un título corto, pero con fallas, o largo, pero confuso; ocurre porque en todas las plataformas, menos en internet, el título va a acompañado de otros elementos que complementan la idea.

El título en internet es único, independiente y desarróllalo como si fuera un mensajero ciberespacial. Su estructura básica debe contener “quien”, “qué”, “dónde” y “cuándo”. Sin alguno de estos elementos, estarías desinformando.

Detallo cada uno: el “qué” resume el hecho en concreto, sin rodeos; el “quién” establece impacto y cobertura de la noticia, no es igual decir “Un sujeto agredió a su mujer” que decir “Un sacerdote agredió a su mujer”.

Y aquí lo más delicado, el “cuándo” establece el momento justo, y sin pérdida, de la noticia; recuerda que la información puede ser consultada a cualquier hora de cualquier día, mes o año.

Por último, el “dónde” aclara la ubicación al lector que se encuentra en otras latitudes, nunca asumas que quien te lee reside en la misma ciudad que tú.

No olvides respetar los parámetros globales de titulación, como reflejar siempre lo más importante de una manera clara, precisa, con atractivo y sin un número exagerado de palabras.

Con estas recomendaciones, es posible que tengas mayor éxito en la difusión de tus informaciones. Seguro que tu audiencia sabrá agradecer el esfuerzo que haces para mantenerlo al día, lo más rápido y eficiente posible, si navegar tanto por la web.

jueves, 27 de mayo de 2010

¿Cómo se crea un especial para internet?



De la mano de Steffen Leiden, un experto en desarrollo de especiales multimedia, dejo este video instructivo en el que explica cómo él trabaja para el desarrollo de un proyecto tan complejo como es un especial.

Textos, imágenes, videos y animaciones se combinan para narrar de forma única una historia. Lo que más resalta es su interés por dejar claro que no importa mucho qué tecnología utilices para desglosar tu idea, lo que importa es que el tema sea atractivo y de impacto para la mayoría.

Desde este 7 de junio, Leiden dictará un taller sobre este tema junto a la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (Fnpi), en Cartagena, por lo este corto video reseña parte de su concepción de lo que debe ser un especial.

En su tiempo libre, administra el blog Re-visto en el que demuestra la importancia del periodismo de investigación, periodismo 2.0 y redes sociales.

¿Qué es eso de multimedia?

miércoles, 26 de mayo de 2010

El acento de la muerte sigue vivo

Además de datos aportados por fuentes poco confiable o de poco peso, un error ortográfico es la segunda falta más grave dentro de cualquier medio que se dé a respetar.

El más común es el “acento de la muerte”. Peor que obviar un acento en una leyenda de foto, es obviarlo en el título de apertura o en cualquier otro espacio privilegiado de primera página.

Pero los errores son más comprometedores y peligrosos en medios digitales, no porque se cometan, sino por que la página que aloja una deformación como ésta puede ser consultada por los usuarios a cualquier hora de cualquier año.

¿Y si a alguien se le ocurre celebrar los 5 o 10 años de una palabra mal escrita de un medio? Es muy posible, ¡hay cada loco en este mundo!

No hay excusas para los errores gramaticales en la web, cuesta tan sólo entre 5 y 10 segundos hacer esta corrección sin necesidad de que alguien se dé cuenta. El reto es que el redactor o el editor noten la falla.

¿Cómo corriges un error cuando la plancha de la página impresa esta quemada? Imposible, ningún periódico lo hace por el alto costo del material. Es más barato pasar la pena al día siguiente y esperar una “patada” magistral de tus jefes.

Hasta la confianza forjada durante años se deteriora, en ese instante ni los años de servicios, exclusivas o tubazos son tomados en cuenta. Tú tienes la culpa, ahora te calas el sermón.

Tampoco vale el hecho de que el reportero está en la posición más baja o básica dentro de la complicada estructura de correctores que existe en un medio informativo.

Lo curioso es que si ves un error que se puede corregir a tiempo, no vale la pena mencionarlo, nadie te lo agradece, pero si dices al día siguiente que tu viste ese error y no lo reportaste pueden sancionarte. Ya me ha pasado, sé de qué hablo.

Como muestra, El Clarín, en Argentina, publicó la frase “calló al agua y se ahogo”, un doble error garrafal, pero que no ha sido visto y aún permanece en línea, tras casi cinco meses de haber sido montada esta nota.

Entonces, recomiendo tomar siempre un minuto para releer la información antes de publicarla; una vez publicada, vuélvela a leer, parece mentira, pero cuando está en línea siempre lograrás ver una o dos fallas más.

Estén alertas, diccionario a mano y usen el Word si sienten desconfianza al redactar. Es preferible ser precavidos a pasar el rayón de tu vida por una palabra más escrita.

martes, 25 de mayo de 2010

El periodista multiuso: producción vs. calidad

He sido testigo y protagonista de una inminente modificación genética en el perfil del nuevo profesional.

No recuerdo si en la universidad me explicaron por qué nos graduamos como licenciados en Comunicación Social y no en Periodismo. La realidad laboral exige a más periodistas y menos comunicadores. La comunicación no es cuantificable.

Las casas editoriales de hoy exigen un número absurdo de publicaciones diarias sin importar la calidad del contenido.

A esta tendencia sumen el hecho que ya no se habla de una plataforma sino de varias. Una misma marca es visible en libros, revistas, periódicos, emisoras de radio, canales de televisiós, medios digitales y ahora hasta en redes sociales.

Todos hacemos de todo y en todas estas plataformas... Es la nueva tendencia y lástima que no contamos con el poder suficiente para cambiarla.

Entonces, ¿qué debemos hacer? Comenzar desde cero y volver a ser un aprendiz.

Como el sistema universitario ya no nos prepara lo suficiente para sobrevivir en la calle, nos toca, por iniciativa propia o por obligación, investigar, analizar, leer y estudiar tendencias sobre lo que otros medios más experimentados hacen.

Pongo el ejemplo de un "periodista digital". El perfil ideal debe cubrir áreas como redacción, actualidad informativa, locución, fotografía, infografía, diseño, programación, gerencia de proyecto y edición general.

Ésto sin mencionar que quien trabaja en el entorno de internet necesita aprender herramientas para retocar fotos y crear galerías, editar audio y video, animar y desarrollar interactividad en los gráficos y actualizar todo el portal con manejadores de contenidos, cuando éstos existen.

No es nada fácil el campo para mis futuros colegas. El periodista ya no es sólo periodista, ahora es un intelectual, ingeniero, diseñador, programador y hasta técnico.

Sólo una cosa está en riesgo: la calidad informativa, pero no vale la pena hablar ahora de este tema, a los dueños no les interesa.

Hacer de todo un poco no es saludable para la credibilidad de un medio, aunque sí más rentable. No es lo mismo pagar a un experto que a un "Todero", así piensan la grandes empresas.

Pero éstas, aunque no lo reconozcan, sí necesitan de verdaderos especialistas en áreas al momentos de propuestas originales e innovadoras. Supongo que algún día lo entenderán.

Pero bueno, soñar no cuesta nada. Por lo pronto, el futuro más cercano está destinado para los reporteros polivalentes, de eso no ha duda.

Las redacciones jóvenes y fáciles de moldear tendrán mayor probabilidad de sobrevivir a esta avalancha de esquemas "editoriales".

La integración de medios es inevitable